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Dime como son tus pies y te diré que tipo de caminante eres...: Revisión

EL CUIDADO DE LOS PIES PARA EL CAMINANTE


Veintiseis huesos, un sistema de poleas hecho de músculos y tendones, y unos colchones de grasa muy especializados componen una de las estructuras más complejas del cuerpo humano, el pie. Pero realmente, ¿usted conoce sus pies? ¿Les da el cuidado que ellos se merecen?
Texto y fotografía: Andrés Ángel Gómez
Los pies son para el caminante como las alas a las aves. No existe ninguna otra parte del cuerpo humano que sirva más para definir a un caminante. Sin ellos las posibilidades de llegar a innumerables destinos se reducen drásticamente.
Erróneamente muchos consideran que caminar es una actividad que no representa mayores inversiones. Más allá de los consumos en transporte, seguros, hidratación y alimentos está el gasto que reciben los pies luego de extenuantes jornadas de camino. Desgaste que se incrementa por no contar con unas medias y un calzado adecuado.
Ampollas, callos, juanetes, uñas enterradas, hongos y hasta torceduras y luxaciones se pueden evitar si se cuidan los pies y se usan las medias, plantillas y zapatos indicados para cada tipo de pie.
“Una vez en la vida el caminante debe darse el regalito de ir donde el podiatra, para que él le cuente que clase de pie tiene, cómo se puede intervenir para mejorarle las condiciones y lograr que sea más eficiente, y para que finalmente no se deteriore”, indica Rosa Pinto, médica podiatra del Instituto Colombiano de Podiatría y Podología.
Tipos de pie
Dime como son tus pies y te diré que tipo de caminante eres. Y como no existen dos pies que sean iguales, para cada caminante existe una recomendación distinta que la hace un profesional en el ramo.
Los pies se clasifican desde diferentes puntos de vista. Desde el punto de vista estructural y anatómico hay tres clases de pie: hay un pie que tiene el arco longitudinal medio muy elevado, este es el pie cavo; hay otro que tiene el arco longitudinal muy caído, a este se le conoce como pie plano; y el último tiene un arco longitudinal neutro, y es el pie normal.
“El plano es un pie hiperpronado que produce mucha fatiga y desgaste energético. Pero el peor de los tres es el cavo porque es tenso y de alta fatiga, pues se da una sobrecarga en el talón y en la parte anterior del pie”, explica Pinto.
Desde el punto de vista de la longitud de los metatarsianos existen tres clases: el pie en el cual el primer metatarsiano es más largo que los otros se conoce como un pie egipcio, que casi siempre coincide con el primer dedo también más largo que el segundo; si el segundo metatarsiano es más largo que el primero, se llama pie griego; y existe el pie americano en el cual el primero, el segundo y el tercer metatarsiano tienen casi la misma medida, este último pie se ve cuadrado, con todos los dedos muy parejos.
El 80% de la población del mundo tiene pie griego y se puede decir que cada pie tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. “El pie egipcio es un pie que tiende a hacer hallux valgus o juanete con mucha frecuencia. El griego es un pie que tiende a hacer metatarsalgia, porque transfiere la carga del primer metatarsiano al segundo por ser el brazo de palanca más largo. La metatarsalgia se trata de una inflamación que puede llevar a dolores sordos hacia el dedo, muy fatigantes e incapacitantes, y cuando ya el problema es crónico puede darse una ruptura parcial o completa de la cápsula articular y llevar a un dedo traslapado. Y finalmente está el pie americano que generalmente es un pie cómodo, funcional. No es el más estético, ni el más elegante”, dice Pinto.
Si se analiza el pie desde atrás, y se observa un talón que mira hacia adentro, es un pie valgo, que es compañero del plano; cuando el talón se ve orientado hacia afuera, es el pie varu, compañero del pie cavo; y por último está el normal o neutro cuando el talón está alineado.
Los cuidados recomendados
El cuidado específico de la piel y las uñas es importante dentro de la higiene de toda persona, especialmente para el caminante. Si se tiene una piel que tiende a la resequedad se debe lubricar con una crema de urea al 10%, que mantenga las plantas hidratadas.
El corte de las uñas debe ser recto, limpiar los bordes, y no usar corta cutículas, es decir, nada de cirugías de baño. Cuando la persona tiene un pie muy húmedo es recomendable cambiar de medias todos los días, por la mañana y al medio día. Un sólo pie puede producir una onza de agua al día y la función de la media es recoger el sudor.
Después de un día de marcha es saludable hacer unos masajes muy sencillos para relajar y eliminar la tensión de los músculos de los pies. “Sentarse, quitarse los zapatos, cogerse el pie y empezar a masajearlo es una actitud natural de las personas. Resulta que eso es justo lo que necesita el pie para ayudarle a retornar otra vez a su estado de reposo”, explica Pinto.
Una buena higiene incluye limpiar y secar bien los espacios interdigitales, lavar las uñas con un cepillo, siquiera una vez a la semana, para sacarles el detrito de talco, de fibras de las medias, de jabón, de cuanta basura pueda quedar dentro de las uñas.
“Se recomienda el uso de doble media en las actividades deportivas, sobre todo cuando son largas. Colocar una media suave, delgada, y encima una media de algodón para que se cree una interfase que produzca una bomba de aire, esto evita las ampollas”, dice Pinto.
En general, sea agradecido con sus pies. Cuídelos bastante pues su bienestar depende de un buen cuidado y una buena higiene. No sea de los que se acuerdan de los pies cuando se convierten en una molestia.