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Experiencia de viaje Páramo de Siscunsí: Revisión

Páramo de Siscunsí

 
El páramo de Siscunsí está enmarcado dentro de un complejo de páramos conocido como Tota–Bijagual-Mamapacha, el cual está casi por completo dentro del departamento de Boyacá y un escaso porcentaje esta en Casanare, justo en la vertiente más occidental de la cordillera Oriental. A este mismo grupo pertenecen los páramos de Ocetá, Ongotá, Franco, Suse, Las Alfombras y Siachoque entre otros. Una característica muy particular de este complejo es que circundan casi por completo el lago de Tota.
 
Esta caminata estaba antecedida por la expectativa de poder divisar alguno de los famosos cóndores del Siscunsí pero nuestras pretensiones muy pronto se fueron al traste pues el día comenzó bastante cerrado y desde el primer paso que dimos hasta el último por la tarde, nuestra única y constante compañera fue la llovizna.
El ascenso a este páramo lo realizamos desde una pequeña vereda llamada Las Cintas localizada a 33 Km de Sogamoso sobre la vía que va hacia Cusiana (Casanare). Allí, junto a la escuela El Crucero, en medio de una fuerte neblina y con la descolorida silueta del lago de Tota como fondo, realizamos el calentamiento. Por supuesto no mencionaré mas la llovizna pues aparecería a lo largo de toda esta crónica y no quiero redundar sobre el tema. Cabe constar que nunca había llevado mi pequeña cámara de fotos hasta tal límite: prácticamente la operé mojada todo el tiempo y tuve todo tipo de inconvenientes con ella, desde baterías que se descargaban con solo tomar una docena de fotos , lentes con gruesas gotas, lentitud en la operación de escritura a la memoria, las persianas de protección del lente se abrían parcialmente y tocaba forzarlas con el dedo además de los miles de malabarismos para sostener la cámara en medio de aquella ventisca. 
Alcanzados los 3000 mt SNM comenzamos a ver los infaltables frailejones, los pajonales, rosetones y algo que caracteriza este páramo: numerosas charcas y lagunas pequeñas. Dentro de ellas podían aun verse unos cuantos restos de las turberas que antaño tuvieron.


La turba no es otra cosa que un depósito de masa vegetal en descomposición que se va formando en el fondo de los humedales de tierras generalmente yermas y frías como glaciares y páramos. Este material se va transformando lentamente por efecto de musgos, la acidez del agua y la baja concentración de oxigeno. Este proceso de putrefacción es a diferencia del que se presenta en los bosques tropicales, extremadamente lento y por ello la mayoría de la turba existente se empezó a formar hace 15.000 años por lo cual se considera como un recurso no renovable (como el petróleo). Su uso más común, lamentablemente es como combustible y como era de esperarse, tiene un porcentaje significativo de contribución en el aumento de las concentraciones mundiales de dióxido de carbono.

Aunque el 92% de los depósitos de turba se encuentran en países del extremo norte o sur del planeta, aun es posible verlo (como en Siscunsí) en lagunas y humedales de los páramos de los Andes. Es bien difícil hallarlo y prácticamente ha desaparecido siendo usado mas como abono orgánico que como combustible dado que la turba requiere un tratamiento especial antes de poder emplearse en hornos y calderas. Además, habiendo tanto bosque para quemar, para qué tomarse el trabajo de tratar un pedazo exangüe de tierra lodosa.


No obstante, no todo es malo y Siscunsí es una prueba viviente de ello pues estas tierras han visto el renacer de dos especies de animales cuya extinción se daba como un hecho.

Una de ellas, la Rana Arlequín. Resulta que a mediados de los 90s se empezó a notar una sensible disminución en los niveles de población de ciertas especies de ranas, especialmente a todo lo largo de América, en la zona caribeña y en algunas partes de Australia. Lo que los biólogos descubrieron es que el responsable de tal fenómeno era un hongo (Chytridiomycosis) el cual comienza infectando la delicada epidermis de las ranas, produciéndoles ulceras y hemorragias a lo largo de todo su cuerpo. Una vez el hongo se establece en el animal comienza a producir zooesporas las cuales contagian a otras ranas.

Pero cómo pudo ocurrir este fenómeno? Puedo apostar que todos sabemos cuál es la causa raíz… por supuesto, el popular y tan vituperado calentamiento global!

Contrario a lo que muchos podemos pensar, el aumento de la temperatura promedio del planeta no significa necesariamente que tendremos un hermoso y glamoroso sol permanentemente sobre nuestras cabezas. En algunas partes del planeta puede significar incluso descensos drásticos en las temperaturas sobre todo en aéreas como los bosques tropicales en donde el ecosistema depende de un muy sensible balance entre las fuentes térmicas y la humedad. Este desequilibrio ocasiona que se presenten las condiciones apropiadas para que éste hongo prolifere y se esparza con más rapidez y cubrimiento que antes.

A pesar de nuestros “esfuerzos”, la vida tiene el precioso don de aferrarse y es así como un grupo de investigadores de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Boyacá reportaron el haber vuelto a ver miembros de la especie de la rana Arlequín, cuya última aparición había sido reportada precisamente en el Páramo de Siscunsí. Esto abre la esperanza que de alguna manera, ciertas especies hayan sobrevivido al hongo, lo que permitiría implementar planes para salvar, proteger y criar estos anfibios.

Colombian frog believed extinct found alive
Hablando de conservación, aprovecho para hablar de la otra especie que renace por estas tierras: El cóndor de los Andes. Desde la década de los 80s, varias organizaciones de conservación, agencias gubernamentales, universidades y zoológicos tanto de Latinoamérica como de Estados Unidos vienen en un esfuerzo continuo por preservar y reintroducir a su hábitat nativo a esta ave rapaz, la más grande entre su género en el mundo.

Esta labor ha rendido sus tributos pues desde que se liberó el primer cóndor en 1989 hasta la fecha, la antes extinta población de esta ave, ha ido en un lento pero seguro aumento. Particularmente desde el 2004 en el páramo de Siscunsí han sido liberados 11 cóndores los cuales según los reportes de los guías, es fácil observarlos incluso a poca distancia lo cual se explica, ya que éstas aves fueron criadas en cautiverio y por tanto la presencia humana no les resulta extraña.

Lastimosamente las condiciones meteorológicas de aquel día no fueron las adecuadas y lo más probable es que los cóndores estuvieran resguardados en sus guaridas. Y la verdad no los culpo pues volar entre esos cañones rocosos y a través de esa neblina espesa no debe ser lo más saludable.
 



ANDEAN CONDOR GO BACK TO THE WILD

Poco antes de concluir la caminata llegamos hasta la laguna de Siscunsí cuya hermosa y calma figura le roba el protagonismo al paisaje, llenando la visión con su superficie azul grisácea y las pocas ondas que desdibujan a ratos el reflejo de los cerros.

Curiosamente la caminata finalizó en el punto que tradicionalmente es la entrada al parque, en un sitio conocido (acertadamente) como “El tinto”.

 
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