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Conoce Pantano de Vargas

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    Conoce Pantano de Vargas

    Pantano de Vargas 

    Los Lanceros del Pantano de Vargas o Monumento a los Lanceros es un monumento erigido por el artista colombiano Rodrigo Arenas Betancur y por el ingeniero colombiano Guillermo Gonzalez Zuleta en el departamento de Boyacá (Colombia) como homenaje a la batalla del Pantano de Vargas ocurrida el 25 de julio de 1819.1

    Se le considera el monumento más grande de Colombia y en él se destaca la carga de los 14 lanceros al mando del Coronel Juan José Rondón. El monumento de 33 m de alto se erigió con motivo del sesquicentenario (150 años) de la independencia en 1969. Fue declarado bien de interés cultural por medio del decreto 1744 del 1 de septiembre de 1975.2 Su figura fue presentada en el reverso de una serie de billetes de 1.000 pesos colombianos lanzada al mercado en 1987.3


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    Reverso del billete de 1.000 pesos colombianos de 1987 en el que se representa el monumento.


    Como llegar?

    Para llegar a este histórico lugar es necesario dirigirse a Tunja, la capital del Departamento de Boyacá. Desde allí hay que tomar la vía que conduce hacia la población de Paipa pues el Pantano de Vargas quede cerca de esta bella ciudad Boyacence, a unos 49 kilómetros de recorrido en automóvil desde la ciudad de Tunja


    Batalla del Pantano de Vargas 25 de julio de 1819, "Salve usted la Patria"

    La batalla del Pantano de Vargas fue un enfrentamiento armado que se presentó en cercanías al municipio dePaipa el 25 de julio de 1819, entre las tropas independentistas y las tropas realistas en la campaña libertadora por la independencia de Colombia.

    En ella, el ejército venezolano-granadino al mando de Simón Bolívar pretendía cerrar el paso a las fuerzas de apoyo de José María Barreiro que se dirigían a la ciudad de Bogotá. Esta batalla resultó difícil para los hombres al mando de Bolívar, que estuvieron cerca de la derrota ya que el ejército se encontraba agotado y desorganizado tras el difícil ascenso al páramo de Pisba. Sin embargo, el ataque por el flanco del destacamento de la legión británica al mando del coronel James Rooke, y una oportuna carga de caballería de los lanceros del coronel Juan José Rondón, recién llegados al campo de batalla, revirtieron la situación. Rooke, sin embargo, resultó gravemente herido en el ataque y fallecería algunos días después. Posterior a este ataque, las tropas realistas huyeron a los Molinos de Bonza.

    Gracias a esta maniobra militar, el ejército libertador llegó a Tunja el día 4 de agosto de 1819.

    Para el día de la batalla, el 25 de julio de 1819, Bolívar logró reunir unos 2.200 hombres. El general decide guiar a las tropas por el camino del Salitre de Paipa, para realizar un ataque por la retaguardia enemiga. Cuando las tropas avanzaban por el este del Pantano de Vargas, los realistas llegaron a cerrarles el paso. Las tropas patriotas se situaron frente a las españolas; éstas últimas, sin embargo, tenían ventaja de terreno y al menos 3000 efectivos, que inclinarían la batalla a su favor.

    Bolívar envió dos batallones de infantería al mando de Anzoátegui por la derecha y el resto de la infantería al mando de Santander por la izquierda, y dejo en la retaguardia la caballería a su mando. Barreiro a su vez ubica sus fuerzas en tres líneas aprovechando a su favor el declive del terreno.

    Mapa de la batalla del Pantano de Vargas.

    A las 11 de la mañana inició el combate. Los dos batallones de Anzoátegui avanzan por la derecha pero fueron atacados y obligados a retroceder por los españoles para evitar el envolvimiento por parte de estos, más numerosos; al observar esta situación Bolívar ordenó a Santander el ataque por la izquierda lo que disminuyó la presión de los dos batallones de la derecha que atacaron nuevamente haciendo retroceder al ejército realista abandonando el terreno conquistado. La idea de Bolívar consistía en incitar a Barreiro a enviar sus reservas a la batalla con cada retroceso de sus tropas. Luego de dos horas de combate, las tropas realistas obligaron a la izquierda patriota, que estaban bajo el mando de Santander y que cargaba con bayonetas continuamente, a retroceder, pero Bolívar ordenó una contraofensiva que recuperó el terreno. Un soldado enemigo disparó hacia la nuca del general Santander; el coronel París, quitándole la guerrera, verificó que el proyectil no hubiese penetrado la piel. En ese momento el jefe patriota envió al combate a la legión británica, bajo el mando de James Rooke, que cargó contra los enemigos. Este movimiento detuvo el avance de las tropas españolas, que sin embargo continuaron la lucha ferozmente. Barreiro envió entonces el resto del ejército español para repeler a los patriotas, quienes retrocedieron totalmente desorientados, con lo que la victoria española se vio prácticamente asegurada.

    A las seis de la tarde, cuando la derrota era inminente, Bolívar decidió enviar a las últimas reservas de su ejército, conformada por lanceros llaneros liderados por el venezolano Juan José Rondón. Fue entonces cuando Bolívar gritó la histórica frase «Coronel, ¡Salve usted la patria!», a lo que el coronel contestó «Es que Rondón no ha peleado todavía». En esta acción de la caballería se destacaron también los oficiales venezolanos Leonardo Infante y Lucas Carvajal, de quien el general Santander expresaría: «la gloria del pantano de Vargas pertenece al Coronel Rondón y al Teniente Coronel Carvajal; a ningún otro se le concedió sino a ellos en aquel glorioso día el renombre de valientes». Fue así como Rondón seguido inicialmente por 14 llaneros más, a los que luego se unirían los demás jinetes que no habían luchado aún, emprendieron la lucha, haciendo frente al ejército realista, que ya se encontraba desordenado y sin capacidad de reacción, asumiera su derrota y retiro de esta batalla decisiva. Barreiro entonces replegó las tropas que le quedaban hacia Paipa y Molinos de Bonza, mientras el ejército de Bolívar regresaba victorioso a Corrales de Bonza al día siguiente. El comandante Rooke fue herido de gravedad en el combate, y moriría pocos días después.

    De esa forma se dio por terminada la batalla de Pantano de Vargas, que culminó con la victoria patriota, y que dejó como resultado 350 bajas en el ejército patriota, y 500 en el realista. Esta victoria sumado al movimiento estratégico de Simón Bolívar, denominado la contramarcha de Paipa darían la base que definiría el combate decisivo que ocurriría 12 días después, el 7 de agosto de 1819, en la Batalla del puente de Boyacá. 

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